Destino la Platja del Trabucador

Esta es nuestra primera vista al Delta de l’Ebre en familia. Yo vine de pequeño pero los recuerdos son escasos. Después de 3 horas de viaje y abandonar la autopista nos dirigimos a nuestro punto de entrada al Delta por Sant Carles de la Ràpita.  De repente te das cuenta que el paisaje cambia completamente. Ya no solo son los barcos amarrados en el puerto que vemos a nuestra derecha cuando pasamos con el coche. El paisaje es totalmente distinto, las montañas desaparecen y dejan su sitio a campos de arroz donde el horizonte se hace casi infinito. La carretera su vuelve estrecha, sin desniveles y los arcenes vienen acompañados de canales de riego. Estamos en pleno Delta del Ebro e intentamos buscar camping para dormir. Al segundo intento tenemos ya nuestro centro de operaciones situado. 

Seguimos nuestro destino hacia el mar y los campos se transforman en lagunas y humedales donde las aves son las reinas de la fiesta. Ellas hacen su vida mientras nosotros por momentos nos teletransportamos a un documental. No estamos en un safari en África, pero los flamencos, garzas, patos… en plena libertad con el paisaje del mar y los humedales con sus reflejos son una recompensa para la vista. En pocos segundos te olvidas del trabajo y desconectas por completo. Llegamos a la Platja del Trabucador y nos dirigimos a la Punta de la Banya. La carretera deja el asfalto y se vuelve arena. Las vistas son sorprendentes. Estamos conduciendo con el mar tanto a la derecha como a la izquierda, curioso trayecto final hasta llegar a la Punta de la Banya donde aparcamos. Al fondo las Salinas de la Trinitat y las montañas blancas de sal.

Siguiendo la playa se llega a un mirador pero nosotros no llegamos, la peque decidió que jugar con los charcos de agua y la arena era mejor plan. Nos apartamos hacia un lado de la playa, tiramos la toalla y simplemente dejamos pasar el tiempo.

Escribir comentario

Comentarios: 0