Visita guiada por Caldes de Malavella

Cuando viajamos habitualmente lo hacemos por nuestra cuenta, en plan “mochilero” y “furgonetero”, pero esta vez había visto a través de la página de turismo que hacían una visita guiada. Llegamos justo a tiempo de iniciar la ruta y fue todo un acierto. La visita de más o menos 1 hora y media la hicimos un “grupo” de 5 personas, nosotros éramos 3,  de la mano de Alfons Díaz. 

Iniciamos la ruta en la exposición dedicada al Camp dels Ninots que tienen preparada en una sala anexa a la oficina de turismo. El Camp dels Ninots es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Cataluña. Está situado en un antiguo cráter de 500 metros de diámetro. Se han encontrado restos de herramientas líticas y numerosos fósiles de plantas, un rinoceronte, bóvidos, erizos, tortugas, peces... Según Alfons la estrella por el momento es el Tapir, característico de un tipo de clima y vegetación muy concreto, las selvas húmedas. El yacimiento original, en medio de campos de cultivos, no es visitable ya que únicamente se realizan excavaciones por parte de expertos y en épocas muy concretas. La exposición y la excelente explicación de Alfons nos sitúan en la Caldes de hace unos millones de años, casi nada.

Continuamos la vista dirección a la Casa Rosa, donde yo destacaría la puerta modernista. Vemos lo que queda del Castillo de Caldes y sus murallas, y rápidamente nos situamos en la Placeta de Sant Grau.

La Placeta de Sant Grau y sus alrededores es para mi gusto la zona con más encanto de Caldes. Tenemos en pocos metros la Ermita y Glorieta de Sant Grau, las Termas romanas, los restos de la muralla medieval, todo decorado con un jardín con palmeras y la presencia del agua.

Las Termas son parte de los restos romanos del municipio d’Aquae Calidae. Explicación de su funcionamiento y la distribución de la piscina y estancias.

La Ermita y el cementerio anexo de Sant Grau quedó obsoleto por el crecimiento de la población y porque los cuerpos del cementerio no se descomponían y quedaban momificados debido a las aguas termales.

Nos dirigimos hacia la Iglesia de Sant Esteve. ¿Estuvo anteriormente consagrada a Santa María? Investiguen. A mí personalmente me gustó el ábside románico. De la portalada destacar los “calderins” relacionados con Caldes de Malavella y un sarcófago incrustado en la fachada. La fachada principal nos dice Alfons que es igual que la de Santa María de Vidreres, habrá que comprobarlo. El Sr. Díaz saca su vena de “profesor de historia del arte” y nos intenta dar una clase magistral de arquitectura dibujando en la arena de la plaza. Nuestra Princesita al verlo lo imita haciendo sus propios dibujos.

Pasamos por la Rambla de Recolons donde los veraneantes del siglo pasado edificaron sus segundas residencias para disfrutar de las aguas termales.

Una de las últimas paradas fue en la Font de la Mina o Raig de Mel. Probamos el agua caliente con propiedades digestivas, a mí me deja bastante indiferente. Tendremos que probarla con unos buenos garbanzos, sugerencia de nuestro guía.

El final de la ruta nos lleva al inicio del mismo, Cal Ferrer de la Plaça y la Oficina de Turismo donde al ser domingo había un mercado semanal.


Le pongo buena nota a la visita guiada por parte de Alfons Díaz, no me llevo comisión por decirlo.

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Comentarios: 1
  • #1

    NURIA (miércoles, 29 julio 2015 17:39)

    UFF DIRIA QUE ME SUENA MUCHOOOOOO