Tossa de Mar

A Tossa de Mar hemos ido muchas veces y nunca deja de sorprendernos. Posiblemente estemos hablando de uno de los pueblos con mayor encanto de Cataluña y España. Sus playas y su litoral han conseguido en cierta medida limitar los edificios altos y sin alma que tanto abundan en muchas partes de nuestras costas. Si a ello añadimos su patrimonio histórico donde destaca del resto su recinto amurallado nos encontramos una combinación perfecta. Estos dos aspectos unidos a su situación en la Costa Brava la convierten en un destino turístico de primer orden sobre todo en los meses de verano. 

En nuestras últimas visitas hemos huido del verano para pasear tranquilamente. La Vila Vella y las murallas datan del siglo XII y XIII mayoritariamente, pero estuvo habitada por romanos e iberos. Esta zona merece un paseo sin prisas, admirando las torres defensivas de la muralla, las casas y calles empedradas.  Los niños pueden andar “libremente” ya que la circulación de coches está restringida. Todo paseo debe pasar por la subida a lo alto de la zona amurallada donde se encuentran las ruinas de la iglesia de Sant Vicenç y contemplar las vistas de la costa. Podríamos hablar de la Casa del Batlle de Sac, del Far de Tossa, del monumento a Ava Gardner pero sobretodo destaca la harmonía del conjunto que de momento a día de hoy consigue transportarnos a otra época. En verano habrá que conformarse  de añadir al paisaje la multitud de visitantes.


Una caminada por el paseo marítimo para contemplar las vistas de la muralla o sentarse en una terracita a hacer un helado puede ser otro de los planes para disfrutar de la ciudad. Si no hace calor te tumbas en la arena a hacer la siesta. Al que le guste la historia y quiera algo más puede acercarse a ver la vil·la romana dels  Ametllers justo delante del hospital de Sant Miquel.


Y si el tiempo lo permite, observar la iluminación de la muralla desde la playa puede ser otro aliciente más a añadir.

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