Begur

Aprovechando los últimos días de sol y el puente de la Diada de Cataluña, nos acercamos a Begur un par de días.  Para estos días escogimos el Camping el Maset, queríamos un camping cercano a la playa y en nuestro caso estábamos a 5 minutos andando, perfecto.

El municipio de Begur está enclavado en la Costa Brava y aunque el núcleo antiguo se encuentra a varios kilómetros del mar, el litoral se encuentra salpicado de decenas de urbanizaciones alrededor de sus más 8 playas y calas. En verano su población se multiplica por más de 10 pasando de los 4000 y escasos habitantes a los más de 40000.

Aparcamos la furgoneta cerca de la Plaça Forgas, mirador excepcional del núcleo antiguo, fotos de rigor y seguimos paseando.  La Casa de la Vila, la Iglesia, las casas de Indianos nos acompañan hasta la subida al Castillo o los pocos restos que quedan de él. La subida es relativamente fácil y las vistas merecen el poco esfuerzo. Las Islas Medas y en el lado opuesto Palamós hacen que nos quedemos un rato observando las vistas y la peque aprovecha para jugar un rato. Hay que tener cuidado ya que el lugar no ofrece la seguridad para la niña que desearíamos.

La bajada la realizamos pasando por la ermita de Sant Ramón, con más miradores. Y más abajo la torre del mismo nombre. Las antiguas torres medievales dispersas por el pueblo es otro de los rasgos característicos de Begur.

Seguimos con un helado sentados en el banco de piedra, Es Pedrís Llarg, viendo un rato la vida pasar. Y ya de camino al coche… sorpresaaaaa. Empezaba una fiesta de la espuma. Voy a la furgoneta  a por ropa de recambio y toallas. Dejamos que la niña, mejor dicho la madre se reboce en espuma y nos volvemos a casa.

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