Aínsa - El medievo en Huesca

En casi todas las guías de Huesca aparece como visita obligada y en otras muchas como uno de los pueblos con mayor encanto de España. Por ésta y otras cosas Aínsa tenía reservado su tiempo en nuestra primera incursión por los valles aragoneses.

Dejamos el coche en la parte baja del pueblo y resultó ser un grave error. Subir escaleras no tiene mayor problema y las vistas hacia la confluencia de los ríos Cinca y Ara son preciosas pero el acarreo del carrito de bebé no fue especialmente cómodo. Aínsa respira medievo y con ello calles empedradas y escaleras varias, por eso el uso del carrito no es del todo aconsejable.

La verdad es que el pueblo tiene su encanto, la calle Mayor y la calle Santa Cruz discurren en paralelo hasta desembocar en la Playa Mayor. Después de callejear un poco nos paramos en unos bancos próximos a la Iglesia de Santa María para dar de comer a la peque. Más tarde y con un sol de justicia aprovechamos los soportales que rodean la plaza para turistear un rato por sus tiendas.

Siguiendo la prolongación de la Plaza Mayor vas a parar al Castillo. Los restos del Castillo no son nada espectaculares pero su emplazamiento y vistas sí que lo son: los ríos Cinca y Ara antes mencionados, la Peña Montañesa, las vistas a la Plaza Mayor… Dentro del Castillo entramos en la Oficina de Turismo, tradición de casi cada viaje y dejamos que la peque se pegue unas carreras por el recinto amurallado. Mi sorpresa fue comprobar cómo justo en la otra parte del Castillo hay un parking. Con la de escaleras que nos tocó subir para llegar hasta allí y luego resulta que se sube en coche.

En estas fechas (Semana Santa), el pueblo está lleno de turistas y quizá pierda parte de su encanto. Como muchos otros rincones de nuestra geografía el turismo hace que el pueblo pierda parte de su alma medieval para convertirse en un parque de atracciones. Me hubiera gustado visitarlo sin tanta masificación.

Descansamos un poco mientras comemos en unos bancos y con la barriga llena nos vamos dirección al coche deshaciendo el camino inicial. De vuelta, aprovechamos para hacer unas fotos más y adquirir nuestro imán de nevera.

Visita muy recomendable, si puede ser fuera de temporada mejor. Destacar con nota alta su Plaza Mayor rodeada con soportales y en una de sus esquinas la magnífica torre de la Iglesia de Santa María.

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