Mallorca - Torrent de Pareis y Sa Calobra

Fecha: Agosto 2009

 

Después de un rato en coche por una carretera de curvas, llegamos al Puerto de Sa Calobra y dejamos el coche ahí. Nuestro objetivo era ir al Torrent de Pareis y la Cala, ya que en todos los sitios donde habíamos mirado, decían que eran muy bonitos.

 

Una vez en el puerto, cogimos un camino rocoso muy bien señalizado y adaptado con rampas que te llevaba hacia la cala. 

El camino transcurre por medio de rocas desde donde se puede ver el mar y la Cala.

Al llegar al final del camino, nos quedamos un momento quietos observando el maravilloso paisaje de la cala Sa Calobra que consiste en la desembocadura del Torrente de Pareis.

La cala de Sa Calobra, está ubicada en la “Serra de la Tramuntana”, está rodeada de grandes acantilados que superan los 200 metros de altura. Hecho que la convierte en un auditorio al aire libre y una vez al año, en verano, se celebra ahí el "Concert de Sa Calobra".

Seguidamente decidimos caminar un rato por el Torrent de Pareis. Durante miles de años el agua que bajaba por el Torrent de Pareis ha ido excavando el lecho por el que discurre hasta alcanzar el mar. En 2003 fue declarado Monumento Natural, por su importante fauna y flora, donde se encuentran más de 300 especies.

 

Cuando nosotros estuvimos, se podía pasear tranquilamente por el torrente, había alguno que otro charco y balsa pero sin dificultad, aunque hay épocas del año en las que no se puede pasar por el agua y la cala prácticamente desaparece.

Ya bien entrada la tarde, volvemos a la Cala de Sa Calobra para relajarnos y aprovechar que la gente se empieza a ir y poder colocar nuestra toalla en unos de los escasos 25m que tiene de longitud.

Y como no… bañarse casi a solas en la cala de aguas cristalinas, después de un día caluroso, en un espacio declarado patrimonio de la humanidad y monumento natural… NO TIENE PRECIO!!!

 

Pero eso sí, hay que tener en cuenta que al ser una cala formada por una desembocadura, no hay arena, sino cantos rodados. Y si sois como yo, y tenéis los pies sensibles para caminar descalzos sobre piedras, llevaros los escarpines con suela algo gruesa o chancletas de esas que van atadas.

 

Tras el baño, decidimos regresar al hotel, pero después de dos curvas en la carretera…

 

Paramos el coche en una cala muy pequeñita, que no sé ni el nombre, dónde había una pequeña barca en la orilla y disfrutamos el atardecer en un entorno precioso.

Nosotros tan contentos después del maravilloso atardecer, volvemos a coger el coche, con lo malo de que cada vez era más oscuro, la carretera no tiene nada de arcén, no tiene biondas ni vallas, solo un murete perimetral de unos 2 palmos de alto, llena de curvas, únicamente iluminada con las luces del coche… y con el extra, de que como a esas horas ya no suele haber casi nadie por ahí (menos nosotros claro), nos encontramos con alguna que otra cabra salvaje en mitad de alguna curva.

 

El paisaje es impresionante, pero el recorrido de vuelta por la carretera a esas horas, no se me olvidará en la vida, así que os recomiendo que no esperéis a que anochezca para volver, y si lo hacéis id mentalizados.

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