Peratallada

Levantarse a las 7 un domingo para preparar la excursión del día no tiene precio. Hay que aprovechar las horas de sol en esta época. Acabamos de hacer la mochila y los bocadillos y nos vamos de EXCURSIÓN. La princesita cada vez que escucha esta palabra se emociona. Nos vamos camino de Peratallada.

 

Ir en febrero de excursión, precisamente a zonas muy turísticas tiene su encanto. Aparcas sin problema y paseas por los lugares sin darte codazos con la gente. Hasta te puedes parar a hablar con la gente del pueblo sin ninguna prisa.

 

En las listas de los pueblos más bonitos de Cataluña o España, Peratallada debe de estar sin lugar a dudas. El pueblo es un encanto y aún respira vida. Muchos de estos pueblos se han convertido en parques de atracciones y la gente a veces huye del casco histórico. Si bien es cierto que los restaurante y tiendas destinadas al turismo han ocupados muchas casas, el pueblo aún conserva vida ajena a este ajetreo.

 

Empezamos la visita por la Iglesia de Sant Esteve, templo de estilo románico, situada al exterior de las antiguas murallas medievales. En su interior se conservan los restos del barón de Gilabert de Cruïlles en un sepulcro gótico. La Iglesia estaba cerrada al público pero una amable mujer que estaba limpiando su interior nos invita a pasar y nos paseamos solos, ventajas de ir fuera de temporada.

 

Después entramos al pueblo por el portal de la virgen y sin ningún orden ni mapa nos dedicamos a callejear. Vemos los antiguos fosos, la Torre Norte, la Torre de las Horas y nos paramos en la plaza Esquiladors donde destaca la imponente Torre del Homenaje. Seguimos caminado entre casas con su fachada de piedra para llegar a la plaza del Castillo. No esperéis la imagen idealizada de castillo, estamos hablando de un castillo-palacio, más palacio que castillo. En la Plaza del Castillo está la oficina turística y como ya es habitual entramos a ver que hay, la chica nos comenta que en verano el pueblo se llena de turistas y muchas de las tiendas y restaurantes que encontramos cerrados también abren. En muy poco espacio Peratallada esconde infinidad de lugares con encanto.

 

Seguimos andando y nos damos cuenta que hemos dado la vuelta al pueblo, así que aprovechamos para comer sentados en un banco con vistas a la muralla exterior. Después de llenar la barriga volvemos a callejear y nos despedimos de Peratallada saliendo por la Plaza de les Voltes. El pueblo se puede ver en 1 hora, pero nosotros no tenemos prisas y le dedicamos casi 3 horas. Creo que volveremos en primavera cuando las casas y calles estén llenas de flores, sin duda será una buena excusa para volver.

 

Las expectativas eran altas pero Peratallada conserva perfectamente el sabor medieval con: sus calles y casas empedradas, sus murallas y torres de defensa, y sus plazas que rebosan historia en cada piedra.

 

 

 

www.forallac.cat Ayuntamiento de Forallac

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    NUR (miércoles, 05 febrero 2014 08:36)

    Precioso, a este me apunto para ir!!!